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¿CUIDAS TU CUERPO?, ¿Y TU PSIQUE?

HERRAMIENTAS PARA HACERLO.

Que el cuidado del cuerpo y de la mente es fundamental para el bienestar de la persona es conocido por todos.

Prácticamente todos nos esforzamos por cuidar nuestro físico a través de una buena alimentación, ejercicio físico y el necesario descanso. Sin embargo, el cuidado de nuestra psique, por lo general, lo tenemos más olvidado, bien porque no le damos tanta importancia o bien porque no sabemos muchos por dónde empezar.

Está demostrado que uno de los aspectos que más favorece o más altera nuestros estados de ánimo son las relaciones interpersonales. Nuestra actitud ante las circunstancias de la vida especialmente las más adversas pueden provocar en nosotros reacciones no deseadas.

Para elevar nuestro bienestar es imprescindible parar, escuchar, pensar y luego actuar.

La capacidad que cada uno de nosotros tenemos de poner inteligencia, reflexión y consciencia a nuestras respuestas es lo que llamamos inteligencia emocional, la inteligencia que se consigue a través de una buena gestión de las emociones.

La externalización de nuestras respuestas emocionales caracteriza nuestra personalidad. A pesar de que cada uno nace con un propio temperamento, todos somos capaces de decidir nuestro carácter y este puede variar tantas veces como deseemos a lo largo de las distintas etapas de la vida.

Somos actitud, según nuestras respuestas, nuestra actitud ante las situaciones a las que nos enfrenta la vida es lo que nos personaliza y caracteriza. Es importante conocernos bien, entender como nos impactan las emociones y saberlas identificar tomando acciones desde la inteligencia, la reflexión, en definitiva, la consciencia para ser quienes queremos ser desnudando nuestro ego de las capas que le cubren y descubriendo poco a poco nuestra propia esencia.

Por ejemplo, conseguir bienestar laboral no solamente depende de tener un buen trabajo y un buen sueldo, sino también y por encima de todo de tener una actitud que te beneficie: sentirte bien en tu puesto laboral, comprometerte con él, fluir en él, sentirte autorrealizado con él y sentir que con él contribuyes al bien social.

O, por ejemplo, sentir la felicidad, no solamente depende de tener bienes materiales sino también y por encima de todo de tener la actitud que eliges tu mismo para sentirte integrado en el día a día y en la sociedad.

Al ser el ámbito laboral el ámbito vital que más nos ocupa y nos preocupa es bueno saber que las emociones negativas que más frecuentan en nosotros en este ámbito son colaterales todas al miedo; miedo al rechazo, miedo al fracaso, miedo al ridículo…, impactando en nosotros emociones como la vergüenza, la culpabilidad, los celos, la envidia, la indignación y el desprecio. Por el contrario, las emociones positivas que más frecuentan en el entorno laboral son colaterales al agradecimiento impactando en nosotros emociones que nos hacen sentir bien como la simpatía, el orgullo, la gratitud y la admiración.

¿Te imaginas ser capaz de acortar las emociones que no te interesan y alargar las que te interesan y te proporcionan bienestar? Pues esta capacidad la tenemos todos, aunque en muchos, puede que poco ejercitada. Para elevarla solamente debemos querer trabajar nuestra actitud a través de un buen proceso de autoconocimiento que nos permita gestionar nuestras emociones y dirigirlas hacia dónde cada uno de nosotros decida.

La cuestión es no permitir que la inercia nos domine sino permitirnos el lujo de poder controlar nuestras acciones según nos convenga.

Alguna de las herramientas que se pueden poner en práctica para conseguir bienestar laboral y sentir el equilibrio vital que necesitamos son las siguientes:

La opinión o el feedback– Si nos preguntan cuánto nos importa lo que piensan los demás de nosotros, responderemos que cero, pero en realidad a todos nos importa mucho más de lo que nos pensamos. Es importante estar pendiente de las opiniones imprevisibles que recibes de los demás. Te sugiero que durante unos días pongas atención en ello y las anotes, las separes en opiniones positivas y negativas y hagas una relación entre las unas y las otras. Te ayudará a conocerte mejor y a mejorar.

El propósito– Todos tenemos unas habilidades más potenciadas que otras. Pero también todos sabemos que si potenciáramos alguna que nos interesa de verdad nos sentiríamos mejor. Te sugiero que no te rindas en ello, que pienses en algo que realmente te interesa mejorar y busques todo el beneficio que alcanzarías si consiguieras potenciarlo. Escribe tu propósito y escríbelo en condicional terminando las frases, tantas como beneficios conseguirías. ¡Y, hazlo! 

La disculpa– En cuantísimas ocasiones ante una opinión del otro o llamada de atención nos disparamos y hablamos sin necesidad con rabia o furia. No nos desgastemos, te aconsejo que ante una afirmación hacia ti que no te guste no alargues la conversación. Solamente pregúntate: – “¿Vale la pena?”. Si no es necesario, sé escueto: – “Gracias, no volverá a pasar”, – “Lo siento, sí, puede que me haya equivocado”, – “Puede que tengas razón, reflexionaré sobre ello” … Y nada más, no alagues, no diluyas la disculpa, te ahorrarás conflictos y te sentirás mejor.

El espejo– Cuando observes virtudes en el otro, fíjate bien y trabaja para integrarlas en ti. Mientras cuando observes defectos en el otro no prescindas de ellos, fíjate, analízalos y reflexiona, pues probablemente estos defectos también se dan en ti.

Te aconsejo que hagas una lista de las cosas que más rabia te dan de otras personas, las anotes y las analices, puede que te ayude a conocerte mejor y a no repetir patrones que te disgustan.

La escucha– Muy pocas personas saben escuchar. Perdemos rápidamente la atención y la concentración cuando hablamos con el otro. Saber escuchar es uno de los fenómenos que más nos ayudan a sentirnos bien. Te aconsejo que aprendas a contar del 1 al 50 solamente con el objetivo de contar, impidiendo que los miles de pensamientos que navegan por tu mente aparezcan. Las primeras veces te costará cuando lo consigas lograrás elevar tu grado de atención y de concentración. Sabrás escuchar y reconocerás el beneficio.

Es básico cuidar de nuestro cuerpo y de nuestra mente. Es nuestro cuerpo y es nuestra mente. Nadie puede impedir que cuides y mimes lo que solo es tuyo. ¡Hazlo!, solamente de esta manera serás quien quieres ser sintiéndote mejor y haciendo sentir mejor a todo aquel que te acompaña.

HERRAMIENTAS QUE TE AYUDARÁN A ELEVAR TU BIENESTAR PERSONAL Y PROFESIONAL.

ANNA MATAS

anna@annamatas.com

www.annamatas.com

@anna_matas_

Si quieres profundizar sobre el liderazgo y el bienestar laboral hazte con la lectura “INSIGHT. El epicentro empresarial”.