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LA CLAVE ES SER FELIZ.

En la vida, lo que uno más desea es encontrar la felicidad.

¿Qué es la felicidad?

¿Un destino?, ¿un lugar al que ir?, ¿una buena comida?, ¿un enamoramiento?,

o es la felicidad una forma de vivir, una forma de ser y de estar.

La felicidad es lo que colma el corazón.

La felicidad no se experimenta conociendo las maravillosas realidades materiales, aquellas que captan mis sentidos: mi vista, mi gusta, mi olfato, mi tacto. Se experimenta captando realidades suprasensibles, realidades que siento y poseo de forma no material, aquello que es espiritual, aquello que, gracias a mi intelecto, al control de mi mente poderosa, mis emociones y sentimientos me permite alcanzar la verdad oculta de las cosas.

Hay formas de hacer en mi que me generan una mayor felicidad (bienestar, paz interior) y me entreno para que sean frecuentes, y otras formas de actuar que me alejan de la felicidad, de ellas me entreno para cambiarlas.

Soy un ser humano, con la capacidad de hacerme preguntas y llegar al fondo de los asuntos. Descubro la felicidad preguntándome sobre las buenas y las malas experiencias que me repara la vida.

Cuando soy capaz de formularme preguntas y regalarme respuestas, consigo disfrutar todavía más de los bellos y buenos momentos a la vez que entiendo que de lo adverso: la ceguera, la impotencia, el dolor…, debo aprender, descubrir que es lo que la aquella experiencia me quiere enseñar, me quiere pedir.

Debo mirar al mal, a la muerte y al sufrimiento amando la vida y no temiéndola.

De ahí dos emociones básicas de las que preciso: el amor (el agradecimiento y la gratitud) y el miedo.

Preciso de la emoción del miedo y agradecida estoy, sin esta emoción no podría vivir, gracias a ella soy más cautelosa, estoy más alerta intentando mantener la dosis adecuada, de no ser así entro en pánico y para esa emoción no tengo agradecimiento.

Controlo mi mente y agradezco cada una de las emociones que impactan en mí. Soy accesible al control de mi mente permitiendo elevar mi conciencia y formulándome preguntas y regalándome respuestas.

El amor es la emoción que nos acerca al bien. El amor sencillamente como agradecimiento, como gratitud.

Ambas emociones, el amor (el agradecimiento) y el miedo no pueden residir en un mismo corazón a la vez. Son incompatibles. Si cada mañana me fijo en todas aquellas cosas que tengo y las agradezco en vez de fijarme y ocupar mi mente en aquello que no me gusta, experimento la ausencia de miedo ante la vida.

Un corazón resentido es un corazón lleno de ira, debo aprender a perdonar, pues la ira ataca severamente la salud y me acerca a la infelicidad.

Los estados emocionales y la salud están del todo relacionados, a día de hoy existen muchos estudios científicos que lo verifican.

Aun así, ¿Por qué seguimos llenos de ira y de malestar cerrando la puerta a la felicidad?

No estamos acostumbrados a agradecer ni a valorar lo mucho que tenemos. Acostumbramos a fijarnos más en lo que no tenemos incluso en lo que tiene el otro que no puedo o no tengo yo.

Si quieres encontrar significado a este gran misterio que se llama felicidad, hazte preguntas, conócete mejor, organiza tus deseos y prioridades vitales, toma tus propias decisiones y agradécele a la vida lo que te ofrece.  ¡Aprovéchalo!

Entrénate en el agradecimiento, en la compasión, en la generosidad, en el apoyo y en el consuelo y vive un nivel de vida superior.

El sentido de la vida es la base de la felicidad.

¿Has pensado qué sentido tiene para ti la vida?

Pregúntate y respóndete apoyándote en tu actitud de esperanza, de ilusión, de confianza y de entusiasmo que cuando quieres y pones en marcha tu consciencia eres capaz de transmitir.

La vida no es perfecta, lo sabemos, incluso en ocasiones se presenta vertiginosa, vive amándola, no temiéndola, de este modo conseguirás apaciguar el vértigo.

Sé agradecido, agradece cada día lo que tú sabes que has de agradecer y alcanzarás la verdad oculta de las cosas.

Ser feliz es la clave de la vida.

Anna Matas

anna@annamatas.com

www.annamatas.com

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