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«Triunfé, triunfo, triunfaré».

Personas de extraordinario rendimiento que albergan la capacidad de conseguir que ocurran las cosas que desean. Personas que desean asumir riesgos de más entidad y lograr beneficios mayores. Personas que consideran que el éxito es en buena medida una función de la motivación y aptitud, no de la suerte, del azar o de factores externos. Personas que mantienen la motivación a flote para seguir triunfando. Personas que gozan de un optimismo inconmovible. Personas que van en pos de las oportunidades con un entusiasmo que los demás tal vez encuentran desconcertante.

«Lo que haga falta para conseguir ese objetivo».

Aplaudamos hasta cierto punto tal rendimiento y aptitud pero… ojo, ello conduce a un personal agotado, una movilidad laboral elevada y a un equipo más débil que aquel con el que empezamos. HAY UN RETO PARA ESTAS EXTRAORDINARIAS PERSONAS Y ÉSTE CONSISTE EN SABER EVITAR EL EXCESO DE COMPROMISOS.

«No puedo obligar a mi equipo a trabajar bien junta, no puedo exigir que en mi equipo haya sinergia, no puedo fabricar la armonía, ya sea entre dos personas o dos divisiones. No puedo ordenar a las personas que cambien su forma de pensar o su comportamiento. La única Ley que se puede aplicar es la LEY NATURAL».

Las personas harán lo que sea, incluso cambiar su comportamiento, sólo si se les puede demostrar que hacerlo redunda en el mayor de sus intereses. A ésto se le denomina LEY NATURAL. ¿Qué gano con ello?

Es a partir de esta ley que podemos conseguir que las personas de éxito corrijan su forma de ser, pues de entrada piensan que es inteligente seguir haciendo las cosas como las han hecho siempre. Todos, aún los egos más descomunales tienen un punto sensible que se puede pulsar, y este punto sensible no es otro que el del interés personal. Debemos encontrarlo, en cada uno es distinto: «dejar un legado», convertirse en un modelo de conducta ejemplar», «crear una gran empresa»…

Las personas sólo cambian su manera de comportarse cuando lo que de verdad les importa está amenazado.

a)- Empecemos a escuchar con más atención.

b)- Reconozcamos y recompensemos sin temor.

Cuanto más alto se llega más problemas de comportamiento se tiene. La persona de éxito se siente en muchas ocasiones frenada en su avance por uno o dos defectos personales que: – no reconocen, – nadie les ha hecho notar, – conocen, pero se niegan a cambiar.

Hay una línea muy fina que separa el ser competitivo, de serlo en exceso, entre ganar cuando importa, y cuando no. El ansia desmedida de victoria pone de relieve casi todos los otros problemas de conducta.

* Si discutimos demasiado es porque queremos que nuestro punto de vista prevalga sobre el de todos; si menospreciamos a los demás es nuestra manera furtiva de colocarlos por debajo de nosotros; si ignoramos a las personas una vez más se reduce a vencer, haciendo que otros se desvanezcan; si retenemos información es para procurarnos una posición de ventaja sobre los demás; si actuamos con favoritismos es para conseguir aliados y tenerlos a nuestro lado. *

CUANTO MÁS ARRIBA LLEGUES MAYOR ES TU NECESIDAD DE CONVERTIR A LOS DEMÁS EN GANADORES, Y NO DE SER TÚ EL GANADOR. TÚ YA LO ERES.

«Un nuevo impulso» Marshall Goldsmith/Mark Retter

COACHING EJECUTIVO: feedback, herramienta para indicar «usted está aquí».

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